Es muy crítica la situación que viven los compañeros del SME que están en huelga de hambre en el Zócalo capitalino. Varios de ellos llevan casi dos meses sin ingerir alimentos y el gobierno de Calderón sigue en las mismas: rematar la infraestructura eléctrica y la fibra óptica entre sus amigos y patrones, a costa del despido de 44 mil trabajadores. La resolución de la Suprema Corte de Justicia en el caso de los compañeros de Atenco y su liberación nos llena de alegría y a la vez de esperanza en que hagan valer el estado de derecho en nuestro país. Tienen el asunto del SME en sus manos y, una vez más, la oportunidad de pasar a la historia como héroes o terminar, como tantos otros, en el basurero de la ignominia. De por medio va la vida de mis compañeros en huelga de hambre.
Guillermo Basavilvazo R.

















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